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Subida de gasolina dispara uso de transporte público en EE.UU.

El encarecimiento récord del combustible en Estados Unidos, desatado por las interrupciones en el suministro global de petróleo vinculadas al conflicto en Irán y la reducción del tráfico marítimo en el Estrecho de Ormuz, ha provocado un vuelco significativo hacia el transporte público y ha llevado a miles de ciudadanos a repensar sus rutinas de movilidad, según revela el portal especializado en sostenibilidad Grist.

Los precios de la gasolina han superado los USD 4,50 por galón a escala nacional, mientras que en California el costo promedio ya rebasa los USD 6,15 por galón, un umbral que está modificando hábitos de viaje.

De acuerdo con el reporte de Grist, el fenómeno es más evidente en aquellas zonas que cuentan con redes de transporte robustas y, al mismo tiempo, sufren los precios más altos de combustibles.

Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y las restricciones al tránsito petrolero por el Estrecho de Ormuz generan presiones adicionales sobre el mercado energético global (REUTERS/Dado Ruvic/Ilustración/Foto de archivo)

California se ha convertido en un caso emblemático: las autoridades de tránsito en San DiegoLos Ángeles y el Área de la Bahía de San Francisco reportaron un incremento sostenido en la demanda de sus servicios durante las últimas semanas.

La San Francisco Municipal Transportation Agency alcanzó en marzo su cifra más alta de pasajeros desde el inicio de la pandemia de COVID-19, luego de haber recibido un préstamo estatal de emergencia en febrero para mantener sus operaciones.

El repunte en la afluencia de usuarios no se limita a California. Operadores como la Washington Metropolitan Area Transit Authority y Valley Metro —que gestiona el transporte público en Phoenix, Arizona— también registraron alzas en sus estadísticas de pasajeros. Asimismo, los servicios ferroviarios interurbanos Amtrak y Brightline reportaron niveles récord de ocupación.

La compañía ferroviaria nacional experimenta un incremento de pasajeros en rutas interurbanas, reflejando el interés por alternativas al automóvil (AP Foto/Jae C. Hong)

Impacto directo en la demanda de autobuses y trenes

En San Diego, el portavoz del Metropolitan Transit SystemMark Olson, vinculó el crecimiento del 6,5% en el número de usuarios durante marzo —en comparación con el mismo mes del año anterior— al impacto del costo del combustible, aunque aclaró que esa relación aún necesita ser confirmada mediante encuestas formales a los viajeros. Olson afirmó: “Muchos de nuestros usuarios tienen bajos ingresos, y los precios de la gasolina impactan especialmente a este grupo poblacional”.

La agencia enfrenta un déficit presupuestario de USD 500 millones proyectado para los próximos cuatro años y ha lanzado una calculadora digital para que los ciudadanos puedan comparar el gasto de conducir frente al del transporte público.

En San FranciscoMichael Roccaforte, portavoz de la San Francisco MTA, indicó a Grist que es prematuro establecer una relación causal directa entre el alza de la gasolina y el retorno de pasajeros, pero destacó que el sistema ha sido sometido a mejoras en velocidad y confiabilidad. Según Roccaforte, el transporte público constituye una infraestructura esencial para la población de la ciudad.

El encarecimiento de la gasolina incentiva a más usuarios a buscar opciones de movilidad colectiva para sus desplazamientos diarios (REUTERS/Carlo Allegri/File Photo)

Investigaciones previas respaldan la conexión entre el precio del combustible y el uso del transporte masivo. El profesor Hiroyuki Iseki, especialista en estudios urbanos de la Universidad de Maryland, dirigió un estudio sobre este fenómeno en 10 ciudades estadounidenses entre 2002 y 2011.

El estudio determinó que un incremento del 10% en el precio de la gasolina durante 13 meses generó un aumento del 1,2% en el uso de tren ligero y del 0,8% en autobuses.

Además, se identificaron umbrales psicológicos clave: cuando el galón superaba los USD 3 tras una subida del 10%, la demanda total de transporte masivo crecía un 1,2%; si el precio escalaba por encima de los USD 4, la demanda de tren ligero se disparaba hasta un 9,3%.

El ferrocarril emerge como opción viable para quienes buscan reducir gastos ante la volatilidad de los precios del combustible (AP Photo)

Análisis de expertos sobre el efecto del costo de la gasolina

El profesor Iseki explicó a Grist que los servicios ferroviarios para viajeros —utilizados principalmente para desplazamientos laborales de larga distancia— son particularmente sensibles a las variaciones en el precio del combustible.

Según su análisis, la mayor longitud de los trayectos incrementa el impacto económico del combustible y empuja a los usuarios a buscar alternativas como el tren.

Por su parte, Michael Manville, profesor de planificación urbana en la Universidad de California, Los Ángeles, señaló que la decisión de cambiar el automóvil por el transporte público depende en gran medida de la existencia de infraestructuras eficientes y de tiempos de viaje competitivos.

Especialistas señalan que los aumentos sostenidos en el precio de la gasolina pueden modificar patrones de viaje y fomentar el uso del transporte público, aunque advierten sobre barreras estructurales (REUTERS/Kevin Coombs/File Photo)

Manville advirtió que modificar la rutina de desplazamiento es un reto mayúsculo, por lo que la mayoría de las personas tiende a reducir viajes no esenciales o recortar otros gastos antes que incorporar el autobús o el tren a su trayecto diario. En sus palabras: “Una cosa es decir: ‘Ya no conduciré tanto como antes en actividades discrecionales’. Es muy distinto para una persona típica declarar: ‘No conduciré al trabajo. Voy a averiguar cómo usar el autobús’”.

La configuración urbana actual de Estados Unidos y las políticas de planificación implementadas desde el fin de la Segunda Guerra Mundial han consolidado al automóvil como el medio de transporte central para la vida cotidiana.

“Tomamos decisiones de política que los convirtieron en amos complicados, aunque también pueden ser buenos servidores”, resumió Manville, refiriéndose al papel dual del coche particular.

La decisión de cambiar el automóvil por el transporte público para ir al trabajo depende de la eficiencia de los servicios y la facilidad de acceso en cada ciudad (Imagen Ilustrativa Infobae)

El transporte público en la ecuación política y financiera

El lugar que ocupa el transporte público dentro del presupuesto federal revela otra arista del problema. Según datos de Grist, desde 1956 este sector ha recibido menos de un tercio de los fondos federales destinados a infraestructura de movilidad. En 2017, el 87% de los viajes en Estados Unidos se realizaron en automóvil.

Para Elisa Ramirez, especialista en políticas de movilidad de la organización Transportation for America, consolidar el transporte público como una opción real exige inversión pública constante y sistemas confiables.

“El tiempo es dinero, y aunque las personas puedan costear una tarifa de USD 2, no pueden permitirse llegar tarde al trabajo o perder turnos médicos. Para la mayoría de los estadounidenses, conducir no es opcional. Esa es mi principal preocupación. ¿Cuánto impacta la gasolina en el uso de transporte público? Primero debemos contar con servicios realmente confiables”, declaró Ramirez a Grist.

Fuente: Infobae

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