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‘Estamos apuntando al fortalecimiento de la educación técnica, tecnológica y a la formación dual’: Gilda Alcívar, ministra de Educación

Alrededor de 10.000 cupos se han aumentado para la educación superior que ahora está bajo la mirada del Ministerio de Educación.

Gilda Alcívar, titular de esa cartera de Estado, se refiere a la oferta académica, inversión y qué se espera a futuro en una entrevista con este Diario.

Es licenciada en Periodismo Internacional de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES). Tiene, además, una maestría en Gerencia y Liderazgo Educacional de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) y un doctorado en Ciencias de la Educación de la Universidad de La Habana, Cuba.

¿Cómo está la situación de los cupos para la educación superior, han aumentado, han bajado, versus el año pasado en el primer periodo?

Hemos aumentado los cupos para esta primera llamada, tenemos 141.000 cupos ofertados, son casi 10.000 más, son 9.800, y esto representa más oportunidades para los jóvenes, específicamente en institutos técnicos y tecnológicos, porque tenemos en la educación superior los institutos técnicos y tecnológicos y las universidades.

Específicamente en institutos técnicos y tecnológicos, que comenzaron clases el 11 de mayo, hace aproximadamente dos semanas, tuvimos un aumento del 35 % de cupos.

¿Y a base de qué hicieron este análisis para aumentar cupos?

La educación pública tuvo un fortalecimiento este año con un aumento de 59 millones de dólares del presupuesto. Esto es muy importante, porque con mayor presupuesto las universidades pueden fortalecer sus espacios de aprendizaje, si tienen clases presenciales, pues adecuar nuevos espacios y si están trabajando en plataformas virtuales, poder ampliar la capacidad para la educación virtual.

Con esos 59 millones de dólares, además, se ha hecho una revisión de la oferta académica, a nivel de cada universidad dentro de su autonomía y nosotros dentro de los institutos técnicos y tecnológicos.

De esa forma haciendo una optimización de la gestión podemos aumentar los cupos.

Y ustedes quizá han determinado hacia qué hay que darle prioridad en las universidades, en los institutos. ¿Qué carreras son las que demanda el país?

La lógica de la pertinencia nace de la articulación de la academia con el sector productivo. En este momento, al nosotros ser un ministerio fusionado, tenemos la fuerza de la educación donde podemos tener los institutos tecnológicos superiores y tenemos las universidades públicas con su autonomía, pero con la orientación que se les da desde los programas de desarrollo del Viceministerio de Educación Superior.

Las carreras deben responder primero a la vocación territorial, es decir, donde se encuentra su sede, qué tipo de industria o sector productivo es la que tiene más fuerza en esa zona, y segundo, hacia la proyección de desarrollo del país.

Estamos apuntando además ahora al fortalecimiento de la educación técnica y tecnológica y a la formación dual, y esto pues es una apuesta importante del Gobierno desde el impulso también del Legislativo, tenemos ahora esta ley de Formación Dual que nos ayuda a darle mucho más fuerza a esta formación dual, porque no es solamente la academia que funciona ahí, sino también las empresas, el sector productivo.

¿Y por qué la educación dual, digamos, qué características tiene?

La educación dual tiene dos entornos de aprendizaje. Tradicionalmente los entornos de aprendizaje son las aulas de clase y los laboratorios que están en las universidades y en los institutos. Con la formación dual se cambia y se comparte a la empresa o a la industria como un entorno de aprendizaje. No es solamente el hacer pasantías, sino que se pone dentro de la empresa o la industria a un tutor empresarial que se vuelve como un profesor en el campo laboral. Entonces, las clases comparten el 50 % del tiempo en la universidad o en el instituto y 50 % en la unidad formadora, que es la empresa.

¿Alguna carrera específica dentro de esta formación dual?

Educación, seguridad, ingeniería, son algunos de los campos. Hay grandes resultados, porque como decía, esta es una apuesta del país, no solamente de la academia. Y el impulso se da cuando la sociedad entiende que se trabaja en conjunto por una gran meta. En este momento tenemos alrededor de 1.100 convenios de empresas y de instituciones públicas, que son también estos espacios formadores a los que yo hacía referencia para poder trabajar en educación dual. Tenemos alrededor de 7.000 estudiantes que están en procesos de educación en formación dual en carreras en nuestros institutos tecnológicos.

El país tiene 54 institutos tecnológicos que son públicos y que son parte del ministerio. De estos 54, 34 tienen carreras en formación dual.

Y con la ley que usted me nombraba, ¿qué buscan?

La ley lo que da es un marco legislativo, normativo que le da impulso a la formación dual como una de las prioridades de desarrollo y conexión de academia con empresa y sector productivo. Entonces, lo que busca es darle mucha más fuerza para poder tener más empresas que estén en estas unidades formadoras, poder tener muchas más carreras y, sobre todo, más capacidad para que estudiantes puedan estar en esta modalidad.

¿Eso también haría que quizá los bachilleres dejen de buscar o de querer una carrera de cuatro años a otra de dos, algo así?

No necesariamente. Yo creo que la lógica de educación y de empleabilidad responde, pues, a diferentes necesidades y diferentes contextos. Yo siempre hablo de las vocaciones territoriales que tiene que ver en el sector donde uno vive o donde uno crece. La provincia donde uno está, cuáles son los sectores productivos que tienen mucha más fuerza.

Y hay carreras que con cuatro años, pues apuntan a otras áreas específicas, las de dos años, que son las carreras tecnológicas, que son de tercer nivel, permiten una inserción laboral mucho más rápida.

Y la formación dual lo que hace es desarrollar competencias y habilidades técnicas y prácticas con mucha más fuerza.

Y en el caso, por ejemplo, que usted me nombra el tema territorial, sería, por ejemplo, que en alguna provincia amazónica haya mayor prioridad por carreras vinculadas al tema de los hidrocarburos o no necesariamente.

Hidrocarburos, conservación de la naturaleza, biodiversidad, o sea, son varias de las carreras que responden, en ese caso, a la lógica de la Amazonía. Así como si uno piensa en Galápagos: conservación, biodiversidad, entornos marinos, fauna, entre otros.

¿Pero eso ya está en práctica o se lo va a hacer con el tiempo, las carreras?

Cada instituto tecnológico tiene ya las carreras que responden a su lógica productiva. Y esto es importante porque sino no hubiera sostenibilidad. Si la oferta académica no es pertinente, no tiene aceptación de los cupos. No tiene estudiantes y no tiene inserción laboral. Entonces, nosotros, al tener una oferta pertinente, el hablar de este crecimiento en la aceptación de cupos, habla también de que la oferta realmente funciona porque los estudiantes están creyendo en la educación superior técnica y tecnológica.

Y esta aceptación de cupos, ¿en qué carreras ha aumentado?

La oferta académica se concentra en áreas tradicionales y áreas innovadoras. Las tradicionales, pues, son aquellas carreras de tecnologías mecánica, tecnología en administración de empresas. Están también las de educación y las innovadoras, donde nosotros estamos ya poniendo temas de ciberseguridad, desarrollo, de biotecnologías, entre otras.

Y sobre eso, ministra, quizá usted ha tenido o va a tener alguna reunión con el CES para conversar sobre la demanda que necesite el Ecuador, ¿qué es lo que requiere a futuro?

Nosotros formamos parte del pleno del Consejo de Educación Superior. Entonces tenemos también voto cuando se realizan las revisiones y aprobaciones de las carreras y de la oferta académica que las universidades y los institutos proponen. Hay que entender que las universidades tienen autonomía en su gestión, tanto administrativa como académica. Y nuevamente, hay una autorregulación que se hace de acuerdo con la aceptación de los estudiantes y de la comunidad en la que se encuentran afincadas. Entonces nosotros lo que hacemos es dar las líneas orientadoras que vienen, a través de la política pública, más nuestro plan de desarrollo y orientamos de esa forma que la oferta académica de las universidades y los institutos sea pertinente y hasta ahora pues tenemos grandes resultados.

¿Cómo hacer también para que, por ejemplo, el bachiller escoja la carrera que realmente quiere?

Esto lo logramos a través de procesos de orientación vocacional y también algo muy importante. Cuando uno habla de ese traspaso, de ese tránsito entre ser bachiller y luego ser estudiante de educación superior, antes había una brecha. El hecho de que el antes Senescyt, ahora Viceministerio de Educación Superior, sea parte de este ministerio fusionado, nos permite trabajar esas políticas públicas de larga data y de alineación entre la educación de escuelas y colegios y la educación superior. Para esto nosotros tenemos un proceso que se llama Impúlsate.

Los cursos Impúlsate son aquellos de capacitación, de nivelación que permiten a los bachilleres prepararse de forma gratuita, en cursos que nosotros damos, para poder hacer sus procesos de ingreso a la educación superior. Es decir, tienen la opción de estudiar 80 horas en 4 semanas, 20 horas por semana para poder reforzar esas bases de pensamiento crítico, razonamiento lógico, lectura crítica, entre otras competencias que son la base para poder ingresar mucho más sólidos a sus procesos de educación superior y eso les ayuda también a que tengan mayor sostenibilidad en las carreras en las que eligen, porque hay dos indicadores que se miden: el ingreso, pero también la titulación.

¿Y ese proyecto Impúlsate ya está en marcha?

Este año tenemos 13.000 estudiantes que fueron parte de esta primera llamada para el ingreso ahora del mes de mayo, que hicieron los cursos, nuevamente, gratuitos. Hay en varias modalidades, está en modalidad online, modalidad híbrida y modalidad presencial. Con 80 horas en 4 semanas para que ellos puedan fortalecer esas competencias que son básicas para su perfil de ingreso y la postulación a la educación superior.

¿Y quizá ha habido algún inconveniente en estos cursos o alguna necesidad que los estudiantes les hayan manifestado que quizás desean aprender, conocer?

Por el momento no, obviamente, la educación es dinámica y nosotros siempre monitoreamos las acciones que tomamos, así que, serán perfectibles y mejorables o actualizables en función de los indicadores que vamos analizando.

¿Estos cursos se van a mantener?

Sí, se mantienen, así es.

¿Cada cuándo será?

Cada vez que hay un ingreso a la educación superior, normalmente tenemos dos llamadas al año: mayo y agosto. (I)

Fuente: El Universo

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