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¿Qué une a Jaime Nebot con Rafael Correa? Esta es la historia de los enemigos íntimos

Que un partido de derecha llegue a acuerdos políticos con uno de izquierda no siempre es muestra de madurez política. Que sus líderes compitan ácidamente por el mismo electorado, pero mantengan sólidos vasos comunicantes al menos llama la atención. ¿Qué une tanto a Jaime Nebot con Rafael Correa?

La historia parece repetirse. En 2021 el entonces presidente electo Guillermo Lasso, ávido de lograr una mayoría parlamentaria, aceptó reunirse -en casa de su vecino Henry Kronfle– con los dos líderes más importantes de las últimas dos décadas: Jaime Nebot y Rafael Correa.

Así lo comentaba el desaparecido portal 4Pelagatos: “El premio supuesto para Lasso era construir una aplanadora legislativa con cerca de 80 votos. Pero debía asumir los costos: ser cómplice de una metida desvergonzada de mano a la justicia, blanquear el expediente judicial del exjefe de un gobierno autoritario y corrupto y, supuestamente, lograr cambios modernizadores en el país”.

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Romper el acuerdo le significó a Lasso, empezar a gobernar con dos fuertes bancadas enemigas en la Asamblea y sostenerse con frágiles acuerdos con otras agrupaciones, entre ellas Pachakutik e ID. De su lado, correísmo y socialcristianismo “reforzaron su alianza para cobrar, y cobrar caro, por haberse quedado con la bata alzada”, añadieron los Pelagatos.

En una de sus alocuciones, el presidente Lasso, dijo: “El señor Correa y el señor Nebot, juntitos estos mellizos, desde el primer día de mi gobierno están viendo cómo desestabilizan la democracia”.

VASOS COMUNICANTES

Correa y Nebot comparten su origen guayaquileño y ambos reivindican el guayaquileñismo. La diferencia está en que la vida política de Correa se originó en Quito, alrededor de un grupo intelectual orientado políticamente a la izquierda. Mientras, los ancestros políticos de Nebot están en los grupos industriales a los que representaba su mentor, León Febres-Cordero y, en el populismo velasquista al que sirvió su padre, Jaime Nebot Velasco.

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La relación pública entre Correa y Nebot empezó a fines de 2006 cuando el finalista a la Presidencia llegó a saludar al alcalde Nebot. Un año después, cuando ya habían surgido algunos enfrentamientos, la cordialidad entre ambos en la parada militar octubrina, ya se veía extraña. A partir de 2009, Correa se negó a asistir a las sesiones solemnes de Guayaquil y en su reemplazo organizó sus propios homenajes a la ciudad.

Los analistas políticos casi coinciden en que hubo un personaje clave que, a pesar de las múltiples diferencias públicas entre ambos líderes, los mantuvo unidos indirectamente. Habría sido Alexis Mera, quien provenía de la misma escuela de Derecho del alcalde Nebot y quien había hecho pasantías asistiendo al alcalde Febres-Cordero en su despacho. Mera fue durante 10 años, el secretario jurídico de la Presidencia.

Como un segundo vínculo, mencionan al excontralor Carlos Pólit, también inamovible durante toda la gestión de Rafael Correa. Él fue quien hizo posible la última foto pública de ambos. “El opositor que más respeté era Nebot, tal vez el único que respeté. Era auténtico. No es tonto, sabíamos dónde estaba”, dijo Correa a fines de 2022.

¿QUIÉN LLENA EL BULEVAR?

Captar electores es el fin de todo político. Y el fin de Correa durante mucho tiempo fue captar Guayaquil. Lo logró seis años después de dejar el poder.

Como medida de fuerza, desde 2005, Jaime Nebot apeló a las marchas a lo largo del emblemático Bulevar 9 de Octubre. La primera fue contra Lucio Gutiérrez. Las cuatro siguientes, contra Correa.

En marzo de 2007, a los dos meses de gobierno correísta, los guayaquileños con su alcalde al frente ya protestaron por el recorte de rentas a la Universidad de Guayaquil, por el manejo de los puertos y en contra de la provincialización de Santa Elena. La respuesta de Correa fue pagar con la misma moneda, con una marcha a la que él no asistió. “Le dimos 15 a 1 a la marcha municipal”, dijo en su sabatina. Nebot se burló diciendo que había instruido al director de Turismo para que, al finalizar el evento gubernamental, guíe a los presentes para que sepan “cómo salir de Guayaquil y cómo regresar a sus casas”.

El investigador Rafael Guerrero Burgos, en un análisis publicado por la revista política “La Tendencia” que auspicia Ildis, recordó que: “Desde la asunción del poder por Correa y Alianza PAÍS, el gobierno elaboró una estrategia para aislar Guayaquil, considerada la fortaleza de la derecha neoliberal. Para esto, apoyó el movimiento de formación de la península de Santa Elena como provincia independiente y fortaleció Manabí. Estas son medidas estratégicas para quebrar la hegemonía regional de Guayaquil”. Y añade que en paralelo, “se debilitaron considerablemente los vínculos de Nebot y su grupo político con los alcaldes y autoridades de los demás cantones de la provincia del Guayas”.

En enero de 2008, nuevamente Nebot convocó a las calles. En su alocución, habló de una “persecución demencial e innoble” en contra de Guayaquil. Y abriéndose la guayabera, exclamó: “Desde mi corazón, que está aquí en este pecho descubierto sin chaleco, que es el escudo de Guayaquil, estoy dispuesto a entregar el resto de mi vida por Guayaquil”.

Otro hito fue el referendo de 2008 que buscaba aprobar la nueva Constitución. Felipe Burbano de Lara, investigador de Flacso, lo analizó en su ensayo La lucha por Guayaquil: “La ofensiva lanzada por Alianza PAÍS en Guayaquil para lograr un triunfo del Sí en el referendo constitucional, dejó un complejo escenario de empate y polarización de fuerzas en la ciudad. Guayaquil fue el único lugar importante del país donde el No triunfó con un ligero margen”. Visto en perspectiva, el mismo autor añade: “Se podría sostener que tanto Rafael Correa como Jaime Nebot triunfaron en Guayaquil: el primero porque logró dividir a la ciudad frente a un alcalde que ha gozado de una aceptación superior al 80 por ciento durante muchos años, y el segundo porque resistió la ofensiva de un proyecto político que cuenta con apoyo mayoritario en Costa y Sierra”.

Le siguió la Marcha de la Dignidad, en febrero de 2010, exigiendo aumento de rentas. “Cuando no hay independencia ni contrapeso en las funciones del Estado, cuando el Gobierno se ha apoderado de todas, no hay democracia, hay totalitarismo; control total de los demás para que nadie los controle a ellos”, dijo Nebot ante unos 300 mil asistentes según la versión municipal.

La última protesta callejera fue en junio de 2015 en contra de un proyecto de impuestos a la herencia y a la plusvalía. La respuesta fue multitudinaria. El discurso del alcalde Nebot fue menos histriónico que en ocasiones anteriores. El proyecto fue retirado por el gobierno aduciendo que lo hacían en aras de la paz ante la visita del papa Francisco.

Solo cuatro meses después, el 8 de octubre de 2015, aparecían Nebot y Correa departiendo amigablemente con el contralor Carlos Pólit en un evento organizado por la Contraloría.

¿COINCIDENCIAS LEGISLATIVAS?

Durante el gobierno de Lenín Moreno, en 2019, se recuerdan las primeras votaciones similares de los asambleístas del correísmo con los socialcristianos. Ya en mayo de 2019 ambos grupos políticos fueron contrarios a que César Litardo asuma la presidencia de la Asamblea. Ellos también influyeron a que dos de las comisiones legislativas permanentes estuvieran sin sus titulares durante unos cinco meses.

Tras los graves incidentes de octubre de 2019, correístas y socialcristianos encabezaron el juicio político en contra de la ministra María Paula Romo. La acusaron del uso de bombas lacrimógenas caducadas y abusos policiales durante la protesta indígena.

En plena pandemia, ambos grupos se opusieron a la Ley Humanitaria que envió el presidente Moreno y defendieron a la presidenta del Consejo Nacional Electoral, Diana Atamaint al no permitir que pasara al Pleno el juicio político en su contra. En la Asamblea de 2021 que feneció con la muerte cruzada, el engranaje siguió funcionando. Sus legisladores han hablado una y otra vez que no existe ni existió ningún acuerdo explícito entre ambas agrupaciones y que solo han existido algunas coincidencias.

Coincidencias que las vivió el legislador Diego Ordóñez de CREO cuando perdió el control de la Comisión de Régimen Económico. En su lugar llegó Mireya Pazmiño que era de Pachakutik pero terminó aliada a Unes y al socialcristiano Johnny Terán. Una de las primeras acciones de esa comisión fue demandar la inconstitucionalidad de un veto total del presidente Moreno a un proyecto de Ley que había sido presentado por Henry Kronfle y que viabilizaba las rentas a los municipios.

El último episodio fue el juicio político contra el presidente Lasso que indujo a la aplicación de la muerte cruzada. Fue presentado y promovido por Unes y PSC.

En declaraciones públicas, los asambleístas socialcristianos mantienen la tesis de que con el correísmo existen “grandes diferencias”. Pero a fines de 2023, surgen expectativas de nuevas coincidencias. Esta vez con un nuevo actor, el presidente electo Daniel Noboa.

De hecho, se hizo un pacto entre el correísmo, Partido Social Cristiano (PSC) y Acción Democrática Nacional (AND) para la formación de las mesas legislativas. La Revolución Ciudadana se quedó con las principales comisiones: Fiscalización y Justicia, sin problemas.

FUENTE VISTAZO

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